En 1962, al llegar a Montevideo desde Buenos Aires, la cantante argentina Mercedes Sosa inició su carrera internacional. Mediante el análisis de su discurso, actividad musical y presencia en la prensa de la época, este artículo explora los comienzos de esta trayectoria, con especial atención en sus primeros viajes por el Cono Sur y las conexiones musicales entre Argentina, Uruguay y Chile entre 1962 y 1976. Durante este periodo, la artista se consolidó como una figura central de la Nueva Canción Latinoamericana, antes de partir al exilio. Desde una perspectiva transnacional y con un enfoque en la intersección de las categorías de género, raza y clase, se argumenta que, en un contexto marcado por discursos nacionalistas, luchas sociales y autoritarismos en América Latina, el concepto de autenticidad y la idea de “madre musical” que acompañaron a Mercedes Sosa destacaron tanto su conexión con las raíces folclóricas como su capacidad creativa y autoral, pese a no ser compositora. Así, su trayectoria ―que alcanzó por primera vez un reconocimiento mediático fuera de Argentina y conectó diversas influencias continentales― articuló dos tensiones fundamentales: lo local frente a lo cosmopolita, y el esencialismo frente al carácter rupturista de su propuesta musical.